El Clydesdale Terrier, también conocido como Paisley Terrier, emerge de las brumas de la historia canina escocesa como una raza que, aunque extinta, dejó una huella indeleble en el desarrollo de otros terriers más conocidos, como el Yorkshire Terrier. Su existencia, aunque relativamente breve en comparación con otras razas, estuvo marcada por una belleza distintiva y una personalidad que lo hizo un compañero apreciado, especialmente en los círculos de exhibición de perros del siglo XIX. Este terrier, que compartía nombre con la región del valle del Clyde en Escocia, era el epítome de la elegancia canina, un “terrier de salón” con un pelaje suntuoso que lo diferenciaba de sus parientes más robustos y trabajadores. Su historia no es solo la de un perro hermoso, sino también un fascinante estudio de cómo las tendencias de cría y las preferencias estéticas pueden moldear y, en última instancia, llevar a la desaparición de una raza, mientras que su legado perdura a través de sus descendientes.
Un Origen Envuelto en la Niebla Escocesa y la Búsqueda de la Belleza
El nacimiento del Clydesdale Terrier se remonta a mediados del siglo XIX en Escocia, específicamente en la bulliciosa ciudad de Paisley, de ahí su nombre alternativo, Paisley Terrier. Este período fue un crisol de innovación en la cría canina, donde los aficionados buscaban perfeccionar y crear nuevas razas que se adaptaran tanto a las necesidades funcionales como a las estéticas de la creciente clase media y alta. El desarrollo del Clydesdale fue el resultado de la meticulosa selección y cruce de terriers ya existentes, con una fuerte influencia del Skye Terrier. Los criadores de la época no buscaban simplemente un perro de trabajo; su ambición era crear una versión más refinada y ornamental del Skye, enfocándose obsesivamente en la suavidad y el brillo de su pelaje, así como en una estructura corporal más compacta y delicada. A diferencia de otros terriers que eran valorados por su tenacidad en la caza de alimañas en madrigueras, el Clydesdale Terrier fue concebido principalmente como un perro de compañía y, sobre todo, como un ejemplar de exhibición. Su propósito era adornar los salones de la aristocracia y competir en los prestigiosos rings de exhibición, donde la belleza y la exquisitez eran las cualidades más valoradas.
Se cree que los aficionados de Glasgow y sus alrededores fueron fundamentales en el desarrollo de esta raza. Estos criadores seleccionaron cuidadosamente Skye Terriers con espaldas más cortas, que ofrecían una silueta más compacta, y con abrigos extraordinariamente largos y sedosos. A través de generaciones de cría selectiva, lograron una consistencia notable en estas características deseadas. El resultado fue un perro de menor tamaño que el Skye Terrier de la época, con un peso que rara vez superaba los 7 kg, aproximadamente la mitad del peso de un Skye Terrier moderno y robusto. La diferencia más notable, sin embargo, radicaba en su pelaje, que era descrito con asombro por los contemporáneos. No era simplemente largo; era una verdadera “chaqueta suave y plateada” de color azul y fuego, tan profusa que parecía un manto real, con abundante fleco en las orejas, las patas y la cola. Esta característica inigualable le valió el elocuente apodo de “Silky” (sedoso) para distinguirlo claramente del Skye, que poseía un manto más duro y menos delicado, más adecuado para su trabajo en el campo.
La popularidad del Clydesdale Terrier en las exposiciones caninas de la época fue casi inmediata y meteórica. Los jueces se veían cautivados por la exquisitez de su pelaje, que era un factor principal en la evaluación de los Skye Terriers, y los Clydesdale, criados específicamente para tener un manto largo y suave, a menudo se llevaban los premios más codiciados, eclipsando a sus primos más “rústicos”. Esta inclinación por la belleza, sin embargo, pudo haber contribuido irónicamente a su declive. Aunque algunos criadores, quizás para justificar su pedigrí de terrier, afirmaban que poseía la rusticidad y aptitud para el trabajo de un verdadero terrier, era evidente que un perro con un pelaje tan delicado y ornamental estaba destinado a ser un perro de juguete o de regazo, no un cazador de alimañas. Su evolución lo llevó lejos de la funcionalidad de los terriers originales, priorizando la estética sobre la utilidad, lo que finalmente lo hizo vulnerable a los cambios en las modas de cría.
Características Físicas: La Belleza de un Terrier de Salón
El Clydesdale Terrier era, ante todo, una obra de arte canina. Su apariencia era la de un perro pequeño, con una altura aproximada de 25 centímetros a la cruz y un peso que oscilaba modestamente entre los 5 y 7 kilogramos. Su constitución era compacta y elegante, pero lo que realmente lo definía, lo hacía inolvidable y lo elevaba por encima de sus contemporáneos, era su impresionante pelaje.
- Pelaje: La característica más distintiva, la joya de la corona del Clydesdale Terrier, era su manto. Era un pelaje excepcionalmente largo, sedoso y brillante, que a menudo se describía con metáforas poéticas como una “cascada” de pelo que cubría su cuerpo, casi arrastrándose por el suelo si no se recortaba con cuidado. Los colores típicos eran el azul y el fuego (marrón-rojizo), a menudo con un deslumbrante brillo plateado que le daba un aire aristocrático. Tenía una gran profusión de pelo, no solo en el cuerpo, sino especialmente en las orejas, formando un fleco abundante y elegante, y también en las patas y la cola. La suavidad extrema de su pelaje lo diferenciaba radicalmente de la capa más áspera y protectora de otros terriers, que estaban diseñados para soportar los rigores del trabajo en la intemperie. El mantenimiento de este pelaje era una tarea ardua y requería dedicación, lo que lo convertía aún más en un símbolo de lujo y ocio.
- Cabeza: Su cabeza era pequeña y de forma cuneiforme, con orejas erectas, a menudo cubiertas por el largo pelo, y un hocico corto y puntiagudo que le confería una expresión alerta e inteligente. Las orejas estaban bien cubiertas de pelo, y a menudo el flequillo caía elegantemente sobre los ojos, dándole una expresión característica que acentuaba su naturaleza de perro de salón. Los ojos eran oscuros y brillantes, expresando vivacidad y curiosidad.
- Cuerpo: Tenía una espalda más corta que el Skye Terrier original, una característica deliberadamente seleccionada por los criadores para lograr una apariencia más compacta y “cuadrada”. Esta morfología contribuía a su imagen de perro refinado, apto para la vida en interiores. Las patas eran cortas, pero fuertes y bien proporcionadas a su cuerpo, aunque no estaban diseñadas para el trabajo pesado o la caza.
- Cola: La cola era típicamente de longitud media, profusamente cubierta de pelo largo y sedoso, y era llevada con una cierta elegancia, a menudo curvada ligeramente sobre la espalda o extendida, en proporción a su cuerpo.
En resumen, el Clydesdale Terrier era un perro diseñado meticulosamente para el deleite visual. Cada aspecto de su apariencia, desde su tamaño hasta la opulencia de su pelaje, estaba pensado para crear un animal que fuera una declaración de belleza y sofisticación, un verdadero adorno viviente para los hogares de la alta sociedad.
Temperamento: Más Allá de la Apariencia
A pesar de su apariencia de “perro de juguete” y su refinado pelaje que sugería una existencia puramente ornamental, el Clydesdale Terrier conservaba el espíritu alerta, vivaz y, en muchos aspectos, tenaz inherente a sus ancestros terriers. Eran descritos por quienes los conocieron como perros con una personalidad alegre, juguetona e increíblemente inteligentes. Esta inteligencia los hacía relativamente fáciles de entrenar, respondiendo bien a métodos de refuerzo positivo y con una notable capacidad para aprender comandos y trucos. Su naturaleza era la de un compañero leal y afectuoso con su familia, formando fuertes lazos con sus dueños y disfrutando de la compañía humana. Sin embargo, como muchos terriers, podían mostrarse reservados o incluso cautelosos con extraños, una característica que, aunque no era agresividad, sí los hacía excelentes perros de alarma, alertando a sus dueños de cualquier presencia inusual.
Aunque su propósito principal era el de la compañía y la exhibición, se especula que conservaban ciertos instintos de caza de roedores, lo que los hacía curiosos, vigilantes y, ocasionalmente, sorprendentemente enérgicos en entornos domésticos. Disfrutaban de los paseos y del juego, y no eran meros “perros de cojín” sin energía. Sin embargo, su delicado pelaje y su cría selectiva para fines estéticos hacían que no fueran adecuados para el trabajo de campo rudo que realizaban otros terriers. No eran perros para meterse en madrigueras o soportar inclemencias del tiempo. Eran excelentes perros de casa, adecuados para damas y caballeros que deseaban una compañía más sustancial y con más personalidad que un simple perro faldero, pero sin la rusticidad o las exigencias de ejercicio de un terrier de trabajo. Su tamaño y adaptabilidad los hacían perfectos para la vida urbana, siempre que recibieran suficiente atención y estimulación mental. Eran, en esencia, la combinación ideal de belleza y carácter terrier adaptada a la vida doméstica del siglo XIX.
Legado y Extinción: La Sombra de un Progenitor
La historia del Clydesdale Terrier es un claro ejemplo de cómo la popularidad y la especialización extrema en la cría pueden, paradójicamente, llevar a la desaparición de una raza. A finales del siglo XIX y principios del XX, el Clydesdale Terrier alcanzó su apogeo como perro de exhibición. Su éxito en los rings de belleza, donde su pelaje inigualable y su elegancia le valieron innumerables premios, sentó las bases para su eventual declive. La atención excesiva en las características estéticas, particularmente la longitud, la calidad y la finura de su pelaje, pudo haber descuidado otros aspectos importantes de su salud, temperamento y diversidad genética. La endogamia para fijar estas características estéticas podría haber debilitado la raza en otros aspectos. Además, su nicho como “terrier de salón” fue eclipsado rápidamente por una nueva estrella ascendente que, irónicamente, surgió de sus propias filas: el Yorkshire Terrier.
De hecho, el Clydesdale Terrier es ampliamente reconocido como el progenitor directo y fundamental del Yorkshire Terrier moderno. Los criadores en Inglaterra, particularmente en la región de Yorkshire, que buscaban replicar y perfeccionar las características del Clydesdale Terrier, especialmente su pelaje sedoso y su tamaño aún más pequeño, terminaron desarrollando una nueva raza que eventualmente superaría en popularidad y reconocimiento al Clydesdale: el Yorkshire Terrier. En muchos casos, los ejemplares más pequeños y con el pelaje más fino de los Clydesdale fueron cruzados con perros locales, como el Waterside Terrier (una variedad de terrier de Yorkshire), para crear la base del “Yorkie” que conocemos hoy. Este “linaje” es una de las razones por las que el Clydesdale Terrier es tan importante en la historia canina, a pesar de su extinción. Su legado vive no solo en los genes, sino en la esencia misma de la apariencia y el temperamento de una de las razas de compañía más queridas y populares del mundo. Es un tributo silencioso que el “Silky Terrier” de Escocia fue el molde para el “Yorkie” global.
Hoy en día, el Clydesdale Terrier es considerado una raza extinta. No está reconocido por los principales clubes de kennel del mundo como una raza independiente, y no hay ejemplares vivos que mantengan la pureza de su linaje. Sin embargo, su influencia se puede ver claramente en la estructura, el tipo de pelaje y, en parte, el temperamento de algunas razas de terrier modernas. Es un recordatorio palpable de la constante evolución de las razas caninas y de cómo la selección humana, ya sea impulsada por la función o por la estética, moldea la diversidad de nuestros compañeros de cuatro patas. La desaparición del Clydesdale no fue un fracaso, sino una transformación, un paso en el camino evolutivo que llevó a la creación de nuevas razas adaptadas a las cambiantes preferencias humanas.
Enfermedades Comunes y Longevidad (Estimadas, Basadas en Razas Relacionadas)
Dado que el Clydesdale Terrier es una raza extinta y no existen registros veterinarios o de salud contemporáneos que se refieran específicamente a sus afecciones, cualquier discusión sobre su longevidad o enfermedades comunes debe basarse en inferencias informadas, extrapolando datos de sus parientes más cercanos, como el Skye Terrier y, sobre todo, el Yorkshire Terrier.
- Longevidad: Las razas de terrier de tamaño pequeño a mediano, en general, suelen tener una esperanza de vida robusta. Es razonable suponer que el Clydesdale Terrier, si hubiera tenido una base genética saludable y una cría responsable, podría haber vivido entre 12 y 15 años, que es el promedio para perros de su tamaño. Sin embargo, la intensa cría selectiva para características estéticas, como el pelaje extremadamente largo, pudo haber introducido o exacerbado ciertas predisposiciones genéticas a enfermedades si no se manejaba con cuidado. La endogamia para fijar estas características deseables a menudo conlleva un costo en términos de diversidad genética y salud general.
- Problemas de Salud Potenciales (inferidos): Basándose en razas relacionadas y en las características físicas del Clydesdale, se pueden inferir los siguientes riesgos potenciales:
- Problemas dermatológicos: Dada la importancia central de su pelaje, es muy probable que fueran propensos a diversas afecciones de la piel y el manto. Esto incluiría nudos severos, esteras, irritaciones cutáneas, dermatitis, y posibles infecciones si el pelaje no se mantenía impecable. El largo y denso manto también podría haber ocultado problemas cutáneos hasta que se volvieran graves.
- Luxación de rótula (Patellar Luxation): Esta es una condición ortopédica común en muchas razas pequeñas, donde la rótula se sale de su surco normal. Causa cojera y dolor, y a menudo requiere cirugía. Es una herencia genética que se ha observado en el Yorkshire Terrier.
- Problemas dentales y enfermedad periodontal: Las razas pequeñas son particularmente susceptibles a la acumulación rápida de sarro, lo que lleva a gingivitis, enfermedad periodontal y pérdida temprana de dientes. Sus mandíbulas más pequeñas a menudo no tienen espacio suficiente para todos los dientes, lo que puede contribuir a la acumulación de placa.
- Tráquea colapsada: Una condición que afecta las vías respiratorias superiores, donde los anillos cartilaginosos de la tráquea se debilitan y colapsan, dificultando la respiración. También es una afección frecuente en perros de razas pequeñas. El estrés por tirar de un collar en el cuello podría agravar esta condición.
- Enfermedades oculares: Algunos terriers pueden ser genéticamente propensos a cataratas, atrofia progresiva de retina (APR) o displasia de retina. La presencia de pelo largo alrededor de los ojos también podría haber contribuido a irritaciones oculares si no se mantenía limpio.
- Shunt portosistémico (PSS): Aunque menos común que las anteriores, es una afección hereditaria en algunas razas pequeñas, incluyendo el Yorkshire Terrier, donde los vasos sanguíneos anormales evitan que la sangre pase por el hígado, lo que lleva a una acumulación de toxinas.
Es crucial recordar que estas son solo inferencias basadas en razas relacionadas y en lo que se sabe sobre la cría selectiva de la época. La falta de registros detallados de salud para el Clydesdale Terrier hace que sea imposible determinar con certeza la prevalencia de estas condiciones o si otras enfermedades específicas eran problemáticas para la raza. Sin embargo, su historia nos enseña la importancia de una cría equilibrada que no solo busque la belleza, sino también la salud y la robustez genética.
Cuidado y Mantenimiento (Inferido, Basado en su Apariencia)
Si el Clydesdale Terrier existiera hoy, su régimen de cuidado y mantenimiento se centraría, sin lugar a dudas, en su magnífico y delicado pelaje. La belleza de esta raza era su mayor activo, pero también su mayor desafío en términos de cuidado.
- Cepillado Diario Riguroso: Para mantener la sedosidad, evitar la formación de nudos y esteras que pudieran volverse dolorosos y para preservar el brillo natural del pelaje, un cepillado diario meticuloso sería absolutamente esencial. Esto requeriría cepillos y peines específicos para pelo largo y sedoso, como peines de metal de púas anchas y cepillos de cerdas naturales o de alambre suave. El cepillado también distribuiría los aceites naturales del pelaje, manteniéndolo sano y brillante.
- Baños Regulares con Productos Específicos: Los baños frecuentes, al menos cada 1-2 semanas, serían necesarios para mantener la limpieza y el brillo de su manto. Se requerirían champús y acondicionadores suaves y específicos para perros de pelo largo y delicado, para evitar dañar la textura sedosa. Un secado cuidadoso y completo sería vital para prevenir problemas de piel.
- Cuidado Dental Minucioso: Como se infiere de las razas pequeñas, la higiene dental regular, incluyendo el cepillado diario de los dientes y revisiones veterinarias periódicas para limpiezas profesionales, sería crucial para prevenir la acumulación de sarro y las enfermedades periodontales, que son dolorosas y pueden llevar a problemas de salud más graves.
- Cuidado de Ojos y Orejas: El pelo largo alrededor de los ojos y en el interior de las orejas requeriría una atención especial. El pelo cerca de los ojos debería recortarse o recogerse para evitar irritaciones y infecciones. Las orejas tendrían que limpiarse regularmente para prevenir acumulaciones de cera y posibles infecciones del oído, dado su pelaje denso.
- Recortes y “Top Knot”: Es probable que, al igual que los Yorkshire Terriers, se necesitaran recortes regulares del pelo en ciertas áreas (como alrededor de las patas o la zona anal) para la higiene y comodidad. Para las exhibiciones, y quizás para la vida diaria, el pelo largo de la cabeza se ataría en un “top knot” (moño o lazo) para mantenerlo fuera de los ojos y acentuar su elegancia.
- Ejercicio Moderado y Estimulación Mental: Como terrier, el Clydesdale tendría una energía moderada, no excesiva, pero sí constante. Requerirían paseos diarios de longitud moderada y tiempo de juego dentro o fuera de casa para mantenerse física y mentalmente estimulados. A pesar de su delicadeza, no eran perros que se contentaran con solo estar en el regazo. La falta de ejercicio y estimulación podría llevar a comportamientos no deseados.
- Socialización y Entrenamiento Consistente: Como cualquier perro, una socialización temprana desde cachorros y un entrenamiento consistente basado en el refuerzo positivo serían de suma importancia para desarrollar un temperamento equilibrado. Su inteligencia y ganas de complacer los harían buenos alumnos, pero su instinto terrier podría manifestarse en terquedad si no se les guía adecuadamente.
En resumen, el Clydesdale Terrier era una raza que demandaba una inversión significativa de tiempo y esfuerzo en su cuidado. No era un perro para un dueño que buscara un mantenimiento mínimo, sino para alguien que apreciara la belleza y estuviera dispuesto a dedicar el tiempo necesario para mantenerla en su esplendor.

El Clydesdale Terrier en la Cultura y el Arte
Aunque su existencia como raza independiente fue más breve que la de otras y su extinción lo ha relegado a las páginas de la historia, el Clydesdale Terrier dejó su marca en la cultura canina de su tiempo, especialmente en las vibrantes y competitivas exhibiciones de perros del siglo XIX y principios del XX. Eran figuras recurrentes y admiradas en las pasarelas caninas de Escocia e Inglaterra.
Las ilustraciones y fotografías antiguas de la época, que son a menudo la única ventana visual que tenemos a estas razas extintas, representaban al Clydesdale con su característico pelaje largo y sedoso, peinado y arreglado a la perfección, destacando su innegable belleza y elegancia. Estas imágenes no solo servían como registros, sino que también contribuían a su estatus de ícono canino. Eran considerados un símbolo de estatus para sus dueños, un reflejo de la sofisticación, el gusto y la capacidad económica de la élite victoriana y eduardiana. Poseer un Clydesdale bien arreglado era una declaración de moda y prestigio.
Su nombre, Clydesdale, evoca la rica y productiva región escocesa del valle del río Clyde, un área conocida por su historia industrial, sus paisajes y su espíritu innovador. Aunque el perro no se asociaba directamente con el trabajo de campo en esta región, el nombre añadía un toque de prestigio y un origen geográfico distintivo a la raza, conectándola con la herencia cultural escocesa. Esta denominación también la diferenciaba del “Paisley Terrier”, aunque a menudo se usaban indistintamente, y el nombre Clydesdale le daba un aire de grandeza y conexión con la nobleza territorial.
Además de su presencia en las exhibiciones y las artes visuales de la época, el Clydesdale Terrier también se menciona en algunos textos de cinología históricos y libros genealógicos de perros, donde se discute su evolución y su papel como precursor de otras razas. Estas menciones, aunque a menudo breves, son cruciales para entender su impacto y la dirección que tomó la cría de terriers en la época victoriana. Fue una raza que encarnó el ideal de la “perfección” estética en el mundo canino de su tiempo, un reflejo de los valores de una era que apreciaba la ornamentación y la belleza refinada. Su memoria persiste en la literatura histórica, un recordatorio de la diversidad y la evolución continua de la relación entre el ser humano y el perro.
El Papel del Clydesdale Terrier en la Evolución de las Razas Caninas
La historia del Clydesdale Terrier no es solo la de una raza extinta; es un capítulo vital en la genealogía canina, particularmente en el desarrollo de las razas de compañía. Su contribución más significativa es, sin duda, su papel como fundamento del Yorkshire Terrier. Sin el Clydesdale, es improbable que el Yorkie, tal como lo conocemos hoy, hubiera existido. La búsqueda de ese pelaje sedoso y brillante que definía al Clydesdale fue lo que impulsó a los criadores de Yorkshire a perfeccionar aún más esas características, llevando a una raza más pequeña y con un pelaje aún más largo y fino.
El Clydesdale Terrier representa un punto de inflexión en la cría de terriers. Antes de él, la mayoría de los terriers eran criados principalmente por su habilidad para cazar y trabajar. El Clydesdale, en cambio, fue uno de los primeros terriers en ser criado casi exclusivamente por su apariencia y como perro de compañía y exhibición. Esta tendencia marcó un cambio en el propósito de la cría, pasando de la función a la forma. Este énfasis en la estética sentó un precedente para el desarrollo de muchas otras razas de compañía que priorizan la belleza, el tamaño pequeño y un temperamento adecuado para la vida doméstica.
La desaparición del Clydesdale también nos ofrece una lección sobre la dinámica de las modas en la cría de perros. Las razas pueden surgir y declinar rápidamente en popularidad, y la obsesión por ciertas características puede llevar a la especialización excesiva. Cuando una nueva raza (como el Yorkshire Terrier) emerge y supera las cualidades deseadas de la anterior, o introduce nuevas características que la hacen más atractiva, la raza original puede ser absorbida o simplemente desvanecerse. En el caso del Clydesdale, fue asimilado por el Yorkie, llevando sus genes a una nueva y más exitosa encarnación.
Además, el Clydesdale contribuyó a la diversidad genética de los terriers de pelo largo. Aunque ya no existe como entidad propia, sus características genéticas se han transmitido, influyendo sutilmente en la apariencia y temperamento de otras razas, incluso si no son descendientes directos. Es un recordatorio de que cada raza, incluso las que ya no existen, juega un papel en la vasta y compleja red de la evolución canina.
Conclusión: Un Fantasma de Seda en la Historia Canina
El Clydesdale Terrier es un fascinante capítulo en la historia de las razas caninas, una narrativa que entrelaza la belleza, la ambición humana y la efímera naturaleza de la popularidad. Fue un perro que personificó la búsqueda de la elegancia y la estética en el mundo de los terriers, un compañero de salón que se ganó el corazón de muchos con su pelaje de seda y su espíritu terrier. Su historia es un testimonio de cómo la selección artificial puede transformar radicalmente a una especie, creando animales de una belleza y especialización asombrosas.
Aunque ya no camina entre nosotros, como un fantasma de seda en la historia canina, su legado perdura de manera palpable y vibrante en la asombrosa popularidad y las características inconfundibles del Yorkshire Terrier, una de las razas más queridas y extendidas en el mundo actual. El Clydesdale no desapareció sin dejar rastro; sus genes y su esencia estética se transfundieron en una nueva raza, asegurando que su espíritu sedoso continuara adornando los hogares de los amantes de los perros.
Su historia nos recuerda que cada raza, extinta o no, contribuye a la intrincada tapestry de la relación entre humanos y perros, una relación que continúa evolucionando, adaptándose y floreciendo con cada nueva generación de criadores y cada cambio en las preferencias culturales. El Clydesdale Terrier, con su manto brillante y su historia de transformación, se mantiene como un silencioso pero elocuente testimonio del arte de la cría selectiva y la perenne y profunda fascinación del hombre por sus fieles amigos de cuatro patas, explorando los límites de la forma y la función en el reino canino. Es una oda a la belleza efímera y al legado duradero.
Libros recomendados en español:
Dado que el Clydesdale Terrier es una raza extinta y poco documentada individualmente en la literatura cinológica moderna, la información más relevante se encuentra en libros que abordan la historia de las razas de terrier en general, el origen de las razas escocesas, y específicamente, el desarrollo del Yorkshire Terrier. Estos textos a menudo dedican secciones a sus ancestros y razas precursoras.
- “La Enciclopedia Completa del Perro” por David Alderton: Este tipo de obras enciclopédicas son excelentes puntos de partida. Aunque no se centran exclusivamente en el Clydesdale, suelen tener secciones dedicadas a razas extintas o el origen de razas modernas, incluyendo menciones cruciales al Clydesdale o Paisley Terrier como ancestro del Yorkshire. Busca ediciones que ofrezcan un desglose histórico de las razas.
- “El Perro: Historia de una Convivencia” por Julio García Morejón o autores similares que exploren la etología y la historia de la domesticación canina: Estos libros ofrecen una perspectiva más amplia sobre la evolución de la relación entre el hombre y el perro, y pueden contener valiosas menciones a razas precursoras o tendencias de cría que llevaron al desarrollo de perros como el Clydesdale. Aunque no específicos de la raza, contextualizan su existencia.
- “El Yorkshire Terrier” (diversos autores como Mario de la Cruz, Olga G. de la Camara, etc.): Cualquier libro dedicado a la historia y el desarrollo del Yorkshire Terrier inevitablemente dedicará un capítulo o al menos varias páginas al Paisley o Clydesdale Terrier como su ancestro directo y fundamental. Estos son los recursos más probables para encontrar detalles específicos sobre la apariencia, temperamento y papel del Clydesdale en la formación del Yorkie. Es crucial buscar aquellos que profundicen en los orígenes históricos de la raza.
- “Razas de Perros: Una Guía Completa” (varios editores, por ejemplo, los de DK Publishing o Larousse): Las guías generales de razas caninas, especialmente las más exhaustivas, a veces incluyen pequeñas entradas o referencias a razas extintas o poco comunes que tuvieron un impacto significativo en las razas modernas. Es posible que encuentres una breve descripción o mención en estas compilaciones.
- “Terriers: La Historia de una Casta” o similares (si existe una publicación en español con este enfoque monográfico): Libros especializados en la historia de los terriers en general son excelentes recursos. Podrían abordar en detalle el desarrollo de las razas escocesas de terrier, discutiendo el Skye Terrier y su evolución hacia el Clydesdale, y luego su impacto en las razas inglesas. Estos suelen ser más académicos y exhaustivos en su investigación histórica.
- Publicaciones Periódicas Antiguas y Anuarios de Exposiciones Caninas: Aunque difíciles de acceder para el público general, las revistas caninas históricas de finales del siglo XIX y principios del XX, así como los anuarios de las grandes exposiciones caninas británicas, contendrían sin duda artículos y fotografías detalladas del Clydesdale Terrier en su apogeo. Las bibliotecas especializadas o archivos digitales podrían ser una fuente para investigadores.
