La relación entre el ser humano y el perro es una de las alianzas más antiguas y profundas de la historia, pero fue en el Imperio Romano donde esta conexión alcanzó una complejidad estructural, legal y emocional sin precedentes. Para los romanos, el perro no era simplemente un animal de trabajo; era un pilar de la seguridad doméstica, un instrumento de guerra, un compañero de caza y, en muchos casos, un miembro querido de la familia cuyo duelo se plasmaba en elaborados epitafios de mármol.1
En esta extensa entrada, exploraremos cómo la figura canina permeó todos los estratos de la sociedad romana, desde las lujosas villas de la aristocracia hasta los sangrientos campos de batalla y las arenas de los anfiteatros.
Clasificación y Tipologías de Razas en la Antigua Roma
Aunque el concepto moderno de «raza» con estándares genéticos estrictos no existía, los romanos eran expertos en la cría selectiva basada en la funcionalidad. Autores como Columela, en su obra De Re Rustica, y Plinio el Viejo, categorizaron a los canes según su utilidad primordial.
El Molossus: El Titán de la Guerra y la Guardia
Originario de la región de Epiro (Grecia), el Moloso fue el ancestro de los actuales mastines y perros de tipo bulldog. Era un animal imponente, de mandíbulas poderosas y una lealtad inquebrantable.
- Función: Protección de los rebaños contra lobos y osos, guardia de propiedades y combate.
- Apariencia: Cuerpo macizo, cabeza ancha y pelaje generalmente oscuro para infundir temor.
El Vertragus: El Galgo de la Velocidad
Introducido en Roma por los galos, el Vertragus es el antecesor del Greyhound actual. A diferencia de los perros de rastro que seguían el olor, estos perros cazaban por la vista.
- Función: Caza de liebres y ciervos en campo abierto.
- Características: Patas largas, cuerpo aerodinámico y una agilidad asombrosa que fascinaba a la nobleza.
El Perro Melitense: El Antepasado del Bichón
No todos los perros romanos eran guerreros. El Canis Melitensis (de la isla de Malta o Meleda) era el perro faldero por excelencia de las matronas romanas.
- Función: Compañía y símbolo de estatus social.
- Legado: Aparecen frecuentemente en la cerámica y en relieves funerarios, simbolizando el afecto doméstico.
Los Perros en la Maquinaria Militar Romana
El ejército romano, conocido por su pragmatismo, integró a los perros de manera estratégica. No eran solo mascotas de los legionarios, sino activos tácticos fundamentales.
Perros de Combate y «Canes Pugnaces«
Existen debates historiográficos sobre si los romanos enviaban «unidades de perros» al frente de batalla. Lo que sí es seguro es que los perros acompañaban a las legiones para:
- Ataque directo: En situaciones de asedio o emboscadas, los perros de tipo moloso, a veces equipados con collares de púas (milleus), eran lanzados para desorganizar las filas enemigas.
- Mensajería: Se cuenta que se utilizaban perros para llevar mensajes secretos, a veces ingiriendo el mensaje en un envoltorio para luego ser recuperado (un método rudimentario y cruel, pero documentado en crónicas antiguas).
Vigilancia en las Fortificaciones (Castra)
La función más vital del perro militar era el centinela. En los campamentos fronterizos del Limes, como en el Muro de Adriano, los restos óseos indican la presencia constante de perros de gran tamaño. Su olfato y oído detectaban incursiones bárbaras mucho antes que cualquier soldado humano, reduciendo las posibilidades de un ataque sorpresa nocturno.
La Caza (Venatio): Deporte, Sustento y Espectáculo
La caza era para el romano una actividad que unía la preparación física para la guerra con el prestigio social. Los perros eran los protagonistas indiscutibles de estas jornadas.
Técnicas de Caza y Selección
Los romanos distinguían entre:
- Canes Sagaces: Perros de rastro (como el sabueso) que seguían pistas olfativas.3
- Canes Celeres: Perros de carrera (como el galgo) para la persecución final.
- Canes Pugnaces: Para el agarre de la presa (jabalíes o ciervos).4
| Tipo de Perro | Presa Principal | Habilidad Clave |
| Sabueso Lacónico | Jabalí / Zorro | Olfato persistente |
| Vertragus Galo | Liebre | Velocidad extrema |
| Moloso | Osos / Lobos | Fuerza de mordida |
El Perro en el Anfiteatro
Lamentablemente, el papel del perro también se extendía a los espectáculos de sangre. En las venationes de los anfiteatros, los perros eran enfrentados a fieras exóticas (leones, leopardos) o utilizados para ejecutar a criminales (damnatio ad bestias). Estos eventos demostraban el dominio de Roma sobre la naturaleza salvaje.5
El Guardián del Hogar: «Cave Canem»
En las ciudades densamente pobladas como Roma o Pompeya, el crimen era común. El perro se convirtió en el sistema de seguridad más eficiente.
El Mosaico de Pompeya
El ejemplo más famoso es el mosaico de la Casa del Poeta Trágico en Pompeya, donde un perro encadenado acompaña la inscripción CAVE CANEM (Cuidado con el perro). Estos mosaicos cumplían una función dual: advertir a los intrusos y mostrar el orgullo del dueño por su guardián.
Columela y el Perro de Granja
En su tratado de agricultura, Columela recomienda que el perro de granja sea negro, para que los ladrones no lo vean durante la noche y para que el perro pueda acecharlos en la oscuridad. En contraste, sugiere que el perro de pastor sea blanco, para que el pastor no lo confunda con un lobo durante los enfrentamientos al amanecer o al anochecer.

El Lado Afectivo: El Perro como Miembro de la Familia
A pesar del pragmatismo romano, existen pruebas abrumadoras de un amor profundo y sincero hacia los perros.
Epitafios Caninos
Los romanos solían enterrar a sus perros y dedicarles estelas funerarias con mensajes que hoy nos resultan sorprendentemente modernos. Algunos decían:
«A Margarita, que cazaba en las selvas y cuyo cuerpo descansa ahora bajo este mármol… no ladrabas sin razón, y ahora callas para siempre.»
Estos textos demuestran que el perro no era visto solo como una herramienta, sino como un ser capaz de poseer virtudes humanas como la fides (lealtad) y la pietas (sentido del deber).
El Catellus: El Perro Consentido
Las clases altas romanas gastaban fortunas en sus mascotas. Se sabe que algunos perros llevaban collares de cuero fino con adornos de oro y piedras preciosas. Plutarco menciona que el emperador Augusto se sorprendió al ver a unos extranjeros cargando cachorros en sus brazos en lugar de niños, cuestionando sarcásticamente si las mujeres en sus países ya no daban a luz, lo que refleja una crítica social a la «humanización» excesiva de las mascotas en aquella época.
Perros en la Mitología y la Religión Romana
El mundo espiritual romano también estaba poblado por caninos, a menudo asociados con el inframundo y la protección.
Cerbero y el Inframundo
Heredado de la mitología griega, Cerbero, el perro de tres cabezas, guardaba las puertas del Hades para evitar que los vivos entraran y los muertos salieran. Representaba la vigilancia absoluta.
Los Lares y Hécate
Los Lares, divinidades protectoras del hogar, a menudo eran representados vistiendo pieles de perro, simbolizando la guardia constante de la familia. Por otro lado, la diosa Hécate, asociada con la magia y las encrucijadas, se manifestaba acompañada por el ladrido de perros negros.
El Sacrificio del «Robigalia»
En una nota menos amable para los estándares modernos, los romanos sacrificaban perros durante la festividad de la Robigalia. El objetivo era aplacar al dios Robigo (el moho del trigo) para que no destruyera las cosechas. El color rojizo del perro sacrificado simbolizaba el fuego o el sol que secaba el moho.
Evidencias Arqueológicas y Legado Genético
La arqueología ha permitido reconstruir la vida de estos animales con una precisión asombrosa.
El Perro de Pompeya
En las excavaciones de Pompeya, se encontró el molde de yeso de un perro que murió durante la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. El animal estaba encadenado en un patio, y su posición retorcida muestra sus últimos momentos de agonía mientras intentaba liberarse. Este hallazgo es un recordatorio trágico de su presencia constante en la vida urbana.
Del Moloso al Mastín Moderno
Muchas razas actuales trazan su linaje directo hasta los perros romanos. El Cane Corso y el Mastín Napolitano son considerados descendientes vivos de los antiguos molosos de guerra. La estructura ósea encontrada en excavaciones de villas romanas en Britania y Germania muestra una uniformidad que sugiere que los romanos tenían «estándares de cría» muy claros para mantener las cualidades de trabajo de estos animales.
El Marco Legal: Los Perros ante la Ley Romana
El Derecho Romano, base de nuestro sistema legal actual, también contemplaba a los perros, principalmente en términos de propiedad y responsabilidad civil.
- Lex Aquilia: Si alguien mataba o hería al perro de otra persona, debía indemnizar al dueño por el valor del animal. El perro era considerado res (cosa), pero con un valor económico basado en su entrenamiento y utilidad.
- Responsabilidad por ataques: Si un perro mordía a alguien en un lugar público, el dueño era responsable ( actio de pauperie). Si el perro estaba atado y el extraño lo provocaba, el dueño podía ser eximido de responsabilidad.
Conclusión: Un Vínculo Inmortal
El papel del perro en el Imperio Romano antiguo fue polifacético. Fueron los ojos de los ciegos (existen frescos que así lo sugieren), los oídos de las legiones y el consuelo de las familias. A través de ellos, los romanos expresaron su necesidad de seguridad, su pasión por la caza y su capacidad de afecto.
Estudiar a los perros de Roma es, en última instancia, estudiar el corazón de la sociedad romana: una mezcla de pragmatismo severo, destreza militar y una sorprendente ternura doméstica que ha sobrevivido a través de los milenios.
Libros Recomendados sobre el Tema
Para aquellos interesados en profundizar en la historia canina y su relación con la antigüedad clásica, recomiendo las siguientes obras:
- «Dogs in Antiquity: An Illustrated History of the Dog in the Ancient World» de Douglas Brewer, Terence Clark y Adrian Phillips. Una obra académica fundamental que cubre desde Egipto hasta Roma.
- «Animals in Roman Life and Art» de J.M.C. Toynbee. Un clásico que analiza la representación y el trato de los animales en el Imperio.
- «The Dog in the Ancient World» de Derek Drinkwater. Un estudio detallado sobre las razas y su evolución.
- «De Re Rustica» (Tratado de Agricultura) de Columela.9 Para leer de primera mano los consejos de un romano sobre cómo criar y cuidar perros de trabajo.
- «Bestiarium Roma: Animales en el Mundo Romano» de diversos autores (Ediciones Cátedra). Una excelente recopilación sobre la fauna en la cultura latina.



